Me sumerjo en el agua y desaparezco. Bueno, no soy yo la que se esfuma. Es el mundo el que se diluye, se desdibuja, aunque quizás sea porque estoy sin gafas, y la miopía es lo que tiene, esa capacidad para difuminar los contornos, para amortiguar incluso los sonidos, para aislarte del exterior como ni siquiera lo consigue la oscuridad o el silencio... Será una ilusión óptica, quizás una alucinación debida a un exceso de temperatura del agua, pero por un instante estoy convencida de que la vida más allá de esta bañera no existe.

Lo que no tengo muy claro es si eso es una ventaja o un inconveniente...

0 dejaron sus dedos sobre el cristal: