Es una fuerza poderosa. Invisible, pero como tantas otras cosas que no se tocan, se sienten, y no es posible ignorar su presencia. Bueno, se puede ignorar, mirar para otro lado, cambiar de conversación, pero ella no nos abandona una vez que ha aparecido. Es esa sensación de pisar terreno conocido, sabiendo que jamás has estado allí antes. Ni en sueños, vamos.
Hay gente que lo llama “déjà vu”. La sensación de que ya has vivido eso, que esa situación no te resulta del todo desconocida, que a esa gente ya la has visto antes, no sabes dónde, ni cuándo, pero no puedes dejar de sentir que te resulta sospechosamente cercana. Son caras que te suenan, cuando es imposible, porque sí, sabes mucho, y muy hondo de algunos de ellos, pero precisamente es sólo eso lo que sí conoces, lo que no se ve ni se toca, mientras que lo más evidente, lo más superficial, sus caras, sus voces, sus ademanes, son absolutamente nuevos para ti. Pero por alguna extraña razón, esa gente a la que acabas de ver por primera vez te resulta mucho más familiar que personas a las que quizás lleves tratando años a diario, sin haber conseguido esa chispa cómplice que salta o no salta. Caprichosa como ella sola.
Es exactamente lo que me ocurrió en el segundo “Beers&Blogs”, el pasado sábado. Encontrarme con Wayfarer, Alexqk, Pablo, Milio, Daniela, Hans, El Lobo, Juan, Arturo Buendía y Markambey, fue una experiencia increíble. Tan mágica como puede llegar a ser la cosa blogosférica cuando los astros se alinean con arte. ...
¿Para cuándo la próxima?
Posted in:
on
martes, diciembre 16, 2003
at
a las
1:37 PM


