Los celos son las corbatas del amor. Igual que esos trocitos alargados de tela representan el colmo de la elegancia masculina, el celoso siente que su enfermizo interés por el otro es una garantía de alta implicación y entrega en la relación amorosa. Pero como las corbatas, los celos son incómodos, agobiantes, e innecesarios. Una colorida y falsa fachada de pasión desbordada que demasiadas veces enmascara inseguridades propias y necesidad de aprobación ajena.
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domingo, diciembre 14, 2003
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1:38 PM



Ahora entiendo por que nunca me han gustado las corbatas...