Dicen los expertos que cuando uno sale de vacaciones debe tomar precauciones para evitar que entren los ladrones y, a la vuelta, no sufrir la desagradable experiencia de encontrarse la casa patas arriba. Ya se sabe: programar la luz de alguna habitación para que se encienda a determinadas horas, no bajar las persianas hasta abajo del todo, dejar la llave del buzón a algún vecino para que te saque el correo… Yo debo ser una inconsciente, o será que confío plenamente en el vecindario de esta casa blogosférica, porque me voy de vacaciones y, aunque cierre la puerta, durante los diez días que pasaré en Cannes, dejo esta ventana entreabierta…
Lo dicho: la llave está bajo el felpudo.
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miércoles, mayo 11, 2005
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10:36 PM


