No tengo ganas de nada. Sería fácil achacárselo al calor, pero no. Mi apatía va más allá de la climatología. Leo y las letras me resbalan por el cerebro, sin penetrar en él, chorreando como las gotas sobre un buen chubasquero. Pienso en ir a dar una vuelta, y la idea se va por donde ha venido antes de que me dé tiempo a ponerme las sandalias y coger las llaves de casa. Estoy sola y aburrida, y ni siquiera la idea de estar con alguien y que el aburrimiento me abandone me seduce. Vamos, que me importa poco, por no decir nada.
Ni siquiera para mí.
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domingo, junio 25, 2006
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a las
7:06 PM



hay días que son así. Y cuando esto ocurre lo mejor es esperar a que llegue mañana.
Un beso.
Pues yo estoy igual, pero es que no me puedo mover de casa, estoy convaleciente desde hace tres semanas…. Ven y me haces una visita :-)))))
Besos
Pues una buena manera de no estar tan sola ni tan aburrida podria ser entablar dialogo con los que dejan aqui sus comentarios.
Lo otro, tiene mucho de soledad autoelegida.
Un saludo
haber llamado.
besos
A veces, aunque no nos demos cuenta, pedimos a gritos nuestra parcela de soledad para aislarnos de nosotros mismos.
La soledad es lo que tiene que cuando te enganchas... ya no la puedes dejar...
"Haber llorado"
B sos
Cuando no te importa no hacer nada es un placer no hacer nada. A veces hace falta, disfrútalo.
Encantada de conocerte. Es agradable descubrir nuevas letras. Volveré por aquí.