No se llora de alegría, no nos equivoquemos. Las lágrimas que saltan cuando la felicidad es muy intensa sólo son el preámbulo de las que tememos derramar cuando, en un futuro más o menos cercano, de nuevo nos quedemos sin lo que en ese momento tenemos. Son lágrimas de pánico a perder ese logro que nos ha caído del cielo o nos hemos currado un montón, eso da igual, pero que por algún extraño mecanismo autodestructivo creemos no merecer del todo. Lágrimas de incredulidad ante algo demasiado bueno para que nos dure, y que parece que alguien nos haya dado por equivocación y nos lo vaya a quitar de un manotazo de un momento a otro.
Las lágrimas, todas, son miedo líquido.
Posted in:
on
lunes, diciembre 04, 2006
at
a las
11:39 PM



¡Ei, ei, Ei, que no se puede ser tan pesimista, niña!
A veces el llanto es pura emoción, no sé..., de algo que te ha pasado y que es tuyo para siempre... Y así, muchas cosas más. Los mecanismos autodestructivos nos los creamos nosotros, pero se pueden anular, ¿sabes? Basta un análisis introspectivo de uno mismo y al cabo del tiempo... (no he dicho que sea fácil), el resultado es formidable, Teresa.
Te lo juro.
¿Me regalas una sonrisa?
No sabes cúanta razón tienes.
Si,además,no estás acostumbrado a esos momentos de alegría,esas lágrimas suelen ser aun más abundantes y copiosas,y el enjugarlas más complicado.El miedo a que desaparezca rápidamente ese instante de efusividad positiva tiene una base muy sólida,sabes que desaparcerá esa alegria que,en la normalidad de tu vida,es un hecho ajeno a tí.
Buenas Tere, es cierto lo que decís, pero yo como estoy acostumbrado a que desde hace años nadie me ha dicho "TE QUIERO", no he derramado ni una sola lágrima desde hace años, pero no es una obligación hacerlo tampoco.
Estoy de acuerdo en que las lágrimas son solo por llorar por trsiteza ó por dolor; pero puede llegarse a dar el caso de que tanta felicidad junta también te las puede sacar.
Acá en mi trabajo a pesar de sentirme indispensable (aunque nadie lo es realmente), no me siento amado (de todas formas ni me importa. A veces hasta me gusta que me odien). Lo que sí me duele es que la gente que amo y me ama me deje de amar.
Saludotes, abrazotes y besotes.
Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur
Exacto, Javier. Es la lucidez de saber que lo bueno es excepcional, la tristeza adelantada de saber que desaparecerá...
El desamor es terrible, Arthur. Aunque peor es no sentir nada, ni bueno ni malo...
No es pesimismo, Angelusa, es realidad. Pura y, eso sí, dura.
Jodidísima, a veces.
Hola teresa,
Realmente, muy bello texto, como ha expresado un amigo en su blog.
Como angelusa, pienso que no podemos auto-destruirnos. Creo firmemente en la necesidad de vivir el instante presente sin pensar en lo que nos deparará un futuro próximo.
¿Por qué no disfrutar al máximo de estas lágrimas de emoción y alegria, de estos instantes que nos regala la Vida, sin más, sin desperdiciar ni un instante por el miedo a que no duren?
Vendrán dias de lágrimas de tristeza, de miedo quizás, siempre nos los acerca la Vida. Placer y dolor, el yin y el yang que mueve nuestra realidad... pero pienso que es básico vivir el Ahora, lo demàs llegará inexorablemente.
Un beso
No te equivoques, Myt... Yo disfruto de veras esas lágrimas de alegría o de emoción intensa. No soy tan aguafiestas de mi propia dicha... Aprovecho intensamente los buenos momentos, quizás porque he vivido con fuerza también algunos muy malos. Pero soy consciente de lo que significa un momento cumbre por lo bueno y las lágrimas que puede llegar a arrancar: un miedo larvado, que quizás se fosilice y jamás pase de eso, pero que está ahí. Yo lo tengo ahí.
Quizás sea una fatalista. O una triste. O yo que sé.
Pero así lo siento.