Sé lo que soy. Y eso no lo hace más fácil. Sólo permite ver más claro. Conocerse bien a veces es una bendición, pero en demasiadas ocasiones es un arma contra uno mismo. Porque te permite ver más allá. Pero no te ayuda a comprender. Ni a evitar.
Sé que puedo ser fuego. Crepitante hoguera en la chimenea, en la que te refugias en las noches heladas, y puede devolverte la vida. Ese punto luminoso, insignificante en la inmensidad del océano, pero que te marca el rumbo en la tormenta y logra que no te estrelles contra las rocas. Pero también puedo ser volcán, descontrolado e incontrolable, torrencial y sin margen para predicciones, una fuerza de la naturaleza tan violenta como impresionante en su espectáculo letal de humo y lava.
Alguien me dijo una vez que me veía frágil y dura. Vulnerable y fría. Una dualidad tan exacta que, confieso, me estremeció cómo unos ojos ajenos, casi desconocidos por aquel entonces, podían ser capaces de verla con tanta nitidez. Mi lado quebradizo va conmigo, y quizás sea lo primero que llama la atención, porque ni siquiera para protegerme soy capaz de ocultarlo del todo. Mi otro lado, el fuerte, el gélido, es más difícil de intuir, pero está ahí, no tan lejos de la superficie. Yo conozco de sobra mi yo marmóreo. Lo veo asomarse, y luego llegar, inexorable, y no puedo pararlo, sencillamente porque viene precedido de una erupción volcánica que tampoco soy capaz de controlar. Y esa lava, incandescencia emocional pura, puede hacer, y hace mucho daño. Arrasa con todo. Y eso también soy yo.
Sé lo que soy. Pero como decía el Vizconde de Valmont: “No puedo evitarlo”.
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lunes, diciembre 11, 2006
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a las
10:44 PM



Pues así eres tu y punto.
Y yo entre tus letras, puedo ver a todas tus "tu".
Pero es evidente, que la que más sacas es la más literal.
Teresa mía, eres un encanto....
Y además creas escuela, y es más, abduces con tu contexto humano.
Eres amplia, viva, e indudablente buena hermana....Así lo siento yo.
Un beso.
No podías ser de otra manera, Teresa. Lo dibujas en cada renglón de este blog...
Buenas Tere, así sos vos y que bueno que seas como sos, como todas las "yo" que tenés por dentro y eso forma la personalidad de uno/a.
Igual yo, yo ahora soy pero tengo también un lado oculto, oscuro, que nadie conoce y espero que no salga ni en mi blog ni en el de ustedes, así que en los blogs seguiré siendo tan bueno como el pan (ay que presumido soy, UPS!).
Saludotes, abrazotes y besotes.
Sweet Dreams, de todo Corazón Arthur.
P.S. Porfa, posteá recetas, que a mí también me anda por abrir un blog con recetas. Es más leé otra vez la respuesta que le dí a Angelusa a su post de su receta (la que lleva Piña).
Vosotros sí que sois majos, SiempreAsí, Angelusa y Arthur.
¡Huy, hija, gracias, eh!
P.D.: ¿No se te ha olvidado algo, Teresa?
La mayoria de las veces,una aparente frialdad y dureza de caracter,esconden a una persona débil,sensible y que se derrite por dentro.
Tratamos de esconder nuestra debilidad con una máscara de piedra,nuestro fuego palpita detrás del hielo aparente.
Lo más agradable es poder mostrar nuestra verdadera personalidad a esas escasas personas a las que escogemos por su afinidad o por su capacidad de comprensión;te sientes liberado de tanta aparencia y falsedad.
¿Y cómo saber con certeza que ésas y no otras son las personas adecuadas?
Elegirlas mal y estrellarse suele ser lo peor, Javi.
Eso nuca se sabe antes de arriesgarse a conocerlas en profundidad.Así es la vida,a menudo tenemos que correr riesgos para vivirla plenamente,pero yo no soy el más indicado para hablar de tomar riesgos,precisamente.
Al final,siempre que te has estrellado(algunos,inclso,ya nacemos "estrellados"),por un instintivo impulso,vuelves a retomar el vuelo,eso sí,con desperfectos en carroceria y motor.
Decía Miguél Bosé:"No hay un corazón que valga la pena,ni uno sólo que no tenga heridas de guerra". Pero las heridas se pueden curar con una mano amiga y/o amada.
Cierto, Javi.