Admiro a esa gente que no se ahoga en un vaso de agua, sino que, en un gesto de gamberrismo y descaro, decide tirarse de cabeza al vaso, y sale al rato tan campante, tiritando, con los dedos arrugados, pero con una refrescante sonrisa de oreja a oreja.
Lástima que yo aprendiera a nadar tan tarde y me guste tan poco el agua...
Pero, ¿qué demonios?
Que sea lo que Dios quiera…
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Splashhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!
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miércoles, enero 24, 2007
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a las
10:05 PM



A veces el miedo a una situacion es mucho mas terrible que la situacion real. Hay que tirarse al agua, de eso se trata. Cariños desde Buenos Aires. Y buena zambullida !!! :)
Buenas Tere, los que se tiran al agua sin temor y salen como si nada somos las personas (y yo me incluyo) que hemos sido tratados como adultos desde la niñez. Ay mi niño interior siempre fue reprimido y por eso a veces me da por dar por hecho que simplemente no ha existido, no existe y nunca existirá.
Saludotes, abrazotes y besotes.
Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur
Felíz travesía, Teresa... (aunque el océano sea un vaso de agua).
Cierto, EspirituNomada. El miedo al miedo es el peor de los miedos.
¿Que no tienes niño interior, Arthur? Perdona que no esté de acuerdo..., porque aquí lo sacas a pasear muchísimo...
Gracias, Angelusa. Que no me pase nada...
Buenas Tere, eso ponerle buena cara al mal tiempo. Qué gana uno con enojarse, enfadarse, llorar ó quejarse?
Saludos, abrazos y besos.
Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav