Creo que soy una workaholic. Qué tontería, no es que lo crea, es que estoy segura. Completamente y cada día más. Y no porque me refugie en el trabajo para huir del resto de mi vida porque ésta sea un rollo, por ejemplo, sino porque en el trabajo, esa tarea mercenaria que te ocupa más de un tercio de tu vida, igual que en el resto de mi existencia, me pierde el querer hacerlo bien, ese sentido de la responsabilidad tan dominado por el sentimiento de culpa cuando no se da todo. Es eso y no otra cosa lo que arrebata mis energías dedicadas a otros aspectos de mi vida, lo que consigue llevarse el dudoso honor de ser el centro de mis esfuerzos, de mis pensamientos y de mi tiempo. Y eso que en ocasiones es gratificante, la mayoría de las veces es una putada.
Tiempo atrás me ocurría lo mismo con los estudios. Y yo pensando que cuando trabajara las cosas serían distintas… Pues no.
¿Llegará el día en el que aprenda a relativizar la importancia de hacer las cosas perfectas o casi? ¿Seré capaz de priorizar sin necesidad de que la realidad me pegue un guantazo y me ponga en su sitio, así, por las bravas? Deseo y confío con toda el alma que así sea. Es más, lo necesito. Mi equilibrio emocional lo pide a gritos. Y es que no se pueden tener 40 años y ser tan canela…
Por lo pronto, mañana me voy a Cannes. Cine y más cine los próximos diez días. Desconexión de mí misma para meter la nariz en historias y ventanas ajenas. Tiempo para pensar en nada, y poder pensar en todo. Un intento de darle la vuelta a las cosas.
Una quimera, seguramemente. Pero habrá que intentarlo.
Tiempo atrás me ocurría lo mismo con los estudios. Y yo pensando que cuando trabajara las cosas serían distintas… Pues no.
¿Llegará el día en el que aprenda a relativizar la importancia de hacer las cosas perfectas o casi? ¿Seré capaz de priorizar sin necesidad de que la realidad me pegue un guantazo y me ponga en su sitio, así, por las bravas? Deseo y confío con toda el alma que así sea. Es más, lo necesito. Mi equilibrio emocional lo pide a gritos. Y es que no se pueden tener 40 años y ser tan canela…
Por lo pronto, mañana me voy a Cannes. Cine y más cine los próximos diez días. Desconexión de mí misma para meter la nariz en historias y ventanas ajenas. Tiempo para pensar en nada, y poder pensar en todo. Un intento de darle la vuelta a las cosas.
Una quimera, seguramemente. Pero habrá que intentarlo.
Posted in:
on
jueves, mayo 17, 2007
at
a las
10:04 PM



Que sibarita Teresa alli en Cannes,en la croasete esa con el Boyero y demas gentes,desconectando un poco de todo eso que comentas.Espero que a tu regreso nos digas donde merece la pena poner nuestros euros cuando nos acerquemos a un cine.Me fio de tu criterio
Ay Tere, pues en el trabajo, mientras me paguen, y me paguen bien lo hago, si no, entonces no tengo por qué trabajar. De todas formas dejé mi trabajo porque me pagaban una pavada, una miseria.
Y también es por eso que ahora que estoy sin hacer nada, estoy mejor, más relajado, menos tenso, más sereno.
Saludotes, abrazotes y besotes.
Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur
Por cierto, ya tenés muy abandonada tu cocina.
Que genial, irás a Cannes.
Y a mí tampoco me gusta el trabajo, pero no tengo otra opción más que hacerlo, porque si no, me voy a morir de hambre.
Saludos, abrazos y besos.
Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav
¿Qué tal fue Cannes? ¿muchos gin tonic en la terraza del Martinez?
Cuenta, cuenta...
Que usted cargue las necesarias pilas. Yo aquí, en Estocolmo, haciéndolo. Una cosa he aprendido en estos años de vida laboral: buscar la perfección, como tú dices, es una putada. Es mejor ser eficiente. De otra forma, tu vida se desequilibra.
Un beso.
QUÉ TAL CANNES?
Juan-crisos