Te despiertas con el móvil, sobresaltado por una musiquilla ratonera o con un politono del canto de un gallo. Desayunas con las noticias de la radio, pensando en que no se te tiene que olvidar el MP3, porque el trayecto en el tren es largo y potencialmente aburrido. Seguramente, en tu oficina tendréis hilo musical, aunque siempre nos quedará el Windows Media Player del ordenador… Comes en un restaurante de menú con la televisión a todo meter, mientras te enteras con pelos y señales de lo cabrón que es el jefe del tipo de la mesa de al lado. Sales de trabajar, y corres a hacer la compra a un supermercado con el disco más vendido del momento sonando a todo volumen. Cenas con la tele puesta, y con ella te adormeces en el sillón, hasta que, vencido por el sueño, te vas a la cama.

De forma consciente o sin darnos ni cuenta, huimos del silencio, como si nos aterrorizara mirarlo de frente. Lo esquivamos con agilidad felina, quizás porque es el único capaz de imponerse ante el resto de las cosas que nos distraen, y nos obliga con férrea energía a enfrentarnos al ruido más ensordecedor de todos: nosotros mismos.

Y el silencio se convierte en una palabra cada vez más ausente de tu vida…

10 dejaron sus dedos sobre el cristal:

  1. Bueno, pero tiene remedio. Yo al menos de vez en cuando me obligo a unos instantes de silencio, aunque según el día sólo lo soporte unos momentos pequeños.

  2. No me reconozco en ese retrato robot, pero sí, sí sí, tienes razón, Teresa.
    Con la cantidad de sonidos interesantes que hay, no le veo yo mucha gracia a eso de llevar empotrado un auricular a todos los lados.
    Es que me molestan tanto los ruídos escesivos pegados al tímpano.

    Ten buen fin de semana:-)*

  3. El silencio se ha convertido hoy por hoy en un verdadero lujo, y encontrar un lugar donde poder disfrutar de él es casi imposible. El silencio es una de las experiencias que más me gustan.

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    (Pero es que incluso oír los sonidos normales, sin molestias artificiales, es algo difícil de encontrar: comer en un restaurante donde sólo se escuche el tintineo de los cubiertos y el rumor de las conversaciones, por ejemplo; o estar en una piscina en verano donde sólo se oiga el chapoteo del agua y los gritos de los niños, sin éxitos veraniegos atronando en los altavoces. Amo la música, pero llevo fatal su uso indiscriminado, cómo la utilizan hasta llegar a contaminarnos.)

  4. El silencio acojona, siempre lo ha hecho, poca gente se encuentra cómoda en el silencio, sobre todo, porque cuando no se oye nada, oyes tu corazón, y lo que es peor, tus pensamientos ...

  5. ( )

    Dejavu

  6. hola T.

  7. el silencio total es opresivo. los sonidos tienen su gracia, el ruido ya no tanta.

    odio la musiquita mientras trabajo. bueno, también odio el trabajo. dejaría la musiquita y quitaría el trabajo.

  8. El silencio es el único amigo que nunca te traicionará.....

  9. Genial Teresa:

    Yo... (ufff que potente)
    No oigo la radio
    No veo la televisión
    No leo los periódicos...

    Así que vivo con mi silencio
    Interior
    Es amable cuando le das la mano
    Y lo aceptas
    Y se convierte en tu mejor amigo
    TU

    Juan-crisos

  10. Pues yo algunas veces le quito el volumen al televisor cuando estoy frito de aguantar los mismos anuncios una y otra vez.Y creedme que adquieren un ritmo diferente.HAsta el anuncio mas tonto puede cambiar y pasar a cautivar tu atencion,solo por quitar el volumen.
    Luis P.