Vivir el presente es como respirar: hasta que no te paras a pensar en ello, no te das cuenta de que lo estás haciendo. Pero cuando te paras, o te paran, eres consciente de que realmente no eres más que lo que eres en ese instante. Y ves cómo lo que fuiste ayer pesa, sí, pero su materia se ha fundido con lo que eres ahora, de manera imperceptible y lenta, pero sólida, y realmente te resultaría difícil distinguir lo que empieza en el ayer y lo que termina en el ahora en tu yo actual. ¿Y el futuro? El mañana es sólo una nebulosa que dicen que está ahí, y tú te lo crees, porque lo has visto otras veces convertirse en presente, pero también sabes que no te esperará si te quedas atrás. Ni a ti ni a nadie.
Somos hoy, ahora, y lo demás importa poco.
Posted in:
on
sábado, febrero 02, 2008
at
a las
10:29 PM



Por lo menos eres consciente.
Yo hay días que sólo me fijo en el pasado. Y así me pierdo hoy lo que sucede hasta que es ayer. Y entonces ya es tarde. Demasiados vicios y miedos aprendidos que deberían quedarse por el camino.
Porque como dices, es el ahora y lo demás debe importar poco.
Susej, soy consciente... a ratos. Como todo el mundo, supongo. Y muchas veces, demasiadas, cuando ya es tarde.
Es como quedarte inmóvil en el pasillo que dejan dos trenes circulando a gran velocidad y en direcciones opuestas.
Perder el equilibrio significaría desaparecer sin contemplaciones.
Buen post. Inmejorable tu estilo.
Mantener el equilibrio es vivir, Blindado.
Ni más, ni menos.
Le pondré una vela a esa virgen.