Vivir el presente es como respirar: hasta que no te paras a pensar en ello, no te das cuenta de que lo estás haciendo. Pero cuando te paras, o te paran, eres consciente de que realmente no eres más que lo que eres en ese instante. Y ves cómo lo que fuiste ayer pesa, sí, pero su materia se ha fundido con lo que eres ahora, de manera imperceptible y lenta, pero sólida, y realmente te resultaría difícil distinguir lo que empieza en el ayer y lo que termina en el ahora en tu yo actual. ¿Y el futuro? El mañana es sólo una nebulosa que dicen que está ahí, y tú te lo crees, porque lo has visto otras veces convertirse en presente, pero también sabes que no te esperará si te quedas atrás. Ni a ti ni a nadie.

Somos hoy, ahora, y lo demás importa poco.

5 dejaron sus dedos sobre el cristal:

  1. Por lo menos eres consciente.
    Yo hay días que sólo me fijo en el pasado. Y así me pierdo hoy lo que sucede hasta que es ayer. Y entonces ya es tarde. Demasiados vicios y miedos aprendidos que deberían quedarse por el camino.
    Porque como dices, es el ahora y lo demás debe importar poco.

  2. Susej, soy consciente... a ratos. Como todo el mundo, supongo. Y muchas veces, demasiadas, cuando ya es tarde.

  3. Es como quedarte inmóvil en el pasillo que dejan dos trenes circulando a gran velocidad y en direcciones opuestas.
    Perder el equilibrio significaría desaparecer sin contemplaciones.

    Buen post. Inmejorable tu estilo.

  4. Mantener el equilibrio es vivir, Blindado.

    Ni más, ni menos.

  5. Le pondré una vela a esa virgen.