Quizás la verdad no está en lo que somos, sino en lo que los demás son capaces de ver en nosotros. Por eso es tan horrible sentirse solo: porque cuando nadie te mira, no eres nada, no eres nadie, y terminas por desaparecer.

10 dejaron sus dedos sobre el cristal:

  1. Ya decía Aristóteles que el hombre es un animal social. Y va a tener razón el interfecto.

  2. También se dice eso de "Mejor solo que mal acompañado", Sr. Bedel.

    Sin embargo, creo que no somos conscientes de todo lo que llevamos dentro, hasta que alguien es capaz de hacernos ver lo que ve cuando nos mira.

    Y a veces, ese descubrimiento es sorprendente, deslumbrante...

    Una experiencia que todo el mundo debería vivir al menos una vez en su vida.

  3. Hola, Teresa,

    no hace demasiados días escuchaba una entrevista en la radio. El protagonista era un joven que había viajado en Bicicleta a través del desierto del Gobi, o de Siberia, no recuerdo bien, en absoluta soledad. En un momento dado la periodista le dijo: "¿La soledad te sirvió para conocerte mejor?", a lo que el joven contestó lo mismo que dices tú, dijo: "Ah, no, la soledad no sirve para conocerse a uno mismo, existimos en los demás, son los demás quienes nos sirven para saber cómo somos".

    Yo estoy de acuerdo contigo y con él. El castigo más terrible que se le puede aplicar a un ser humano es la soledad absoluta y prolongada, la celda de aislamiento, el destierro, el abandono. Respecto a saber quiénes somos es como quedarnos sordos y ciegos.

    Un beso.

  4. La primera condición que debe darse para que alguién nos cuente como nos ve , es dejar que se asome y solo lo conseguimos si corremos el riesgo de sacar el pasador de la ventana .Entonces , lo que sucede , es simplemente que nos dice lo que hay. Nadie inventa nada, solo dejamos , raramente y en contadas ocasiones ,que nos lo cuenten y nos impacta no porque su mirada añada cosas de las que carecemos . La verdad está en lo que solo nosotros sabemos que somos, la rareza y la genialidad reside en dejarse conocer y acertar con los ojos que nos miran .

  5. Pues sí, Jesús. Estoy de acuerdo. Y eso que a mí la soledad me hace falta en muchos momentos. Pero necesito mirarme en los ojos de los otros, no puedo evitarlo. Y creo que cuanto más mayor soy, menos.

    Es posible que los otros sólo sean espejos, Jaume. Pero incluso para eso les necesitamos...

  6. No comparto tu opinión, nadie es lo que él mismo cree que es, tampoco es lo que los demás opinan que es, somos lo que nuestras acciones reflejan en el día a día, y esas acciones se juzgan solas, no necesitan del veredicto de un tercero, siempre subjetivo.
    De todas formas si tuviera que elegir entre ser como creo que soy o como los demás me ven siempre me decantaría por la primera opción, al fin y al cabo por qué ha de merecerme mas respeto la opinión de alguien ajeno que la mía propia.
    Todos conocemos la historia de la hoja que cae del árbol, yo soy de los que creen que lo importante es que la hoja ha caido, da igual que su ruido lo haya oído alguien o no.

  7. Quizás no sea tanto no saber qué eres, ni cómo eres, Vicent. Como tú bien dices, todos sabemos qué hay dentro de nosotros, nos guste más o menos. Es posible que tenga que ver más con saber que hay otros ahí fuera, y que lo que tú eres se refleja en ellos, existe con una luz diferente, con una entidad más sólida, desde el momento en que lo ven, y sirve para algo, más allá de tu propio ego. ¿De qué me vale ser maravillosa si nadie puede disfrutar de esa cualidad mía? ¿No intentaré ser menos mala si creo que los demás merecen el esfuerzo de que yo cambie y sea mejor?

    No sé. Quizás simplemente soy una ingenua que aún cree que merece la pena salir de uno mismo y explorar a los demás, por el sólo hecho de estar ahí. Como decía Sir Edmund Hilary de las montañas.

  8. Teresa,
    es necesario, a menudo, aprender a estar solo. Y a verse uno mismo. Y así, viéndose, valorándose uno mismo, puede uno aprender prescindir de las opiniones ajenas, y por ende a no estar (nunca) solo.
    Y, además, aquí estamos quienes te leemos.

  9. Estoy de acuerdo, Pedro. La soledad es necesaria, y sana. Además no creo que la opinión de los demás cambie de veras lo que uno piensa de sí mismo. Muy poca personalidad tienes que tener de ser así...

  10. También tiene su miga lo contrario: Al desaparecer para los demás es cuando realmente existes.

    Un beso T.

    Dejavu