“Santé, amour, bonheur”. Salud, amor, felicidad. Son los tres deseos que llevaré conmigo durante 2004. Literalmente. Enredados en torno a mi muñeca. Intentando arrancar a esos nuevos doce meses la mayor cantidad posible de chispazos de alegría. No dejando desfallecer ni un solo instante al amor. Valorando el estar bien, sin que tenga que venir a recordármelo una gripe o un dolor de tripa. Sonriendo al ver todo lo que tengo, y luchando sin acobardarme por lo que aún se me resiste. Acordándome de dar gracias por lo que voy logrando, y parándome en seco cuando vea que empiezo a quejarme de vicio. Intentando no perder el norte, pero sin obsesionarme, dejando de lado el miedo a lo desconocido, porque en lo imprevisto está la llave que abre la cerradura oxidada de la rutina.
Y, sobre todo, intentando no olvidar. Porque el que olvida, está condenado a repetir sus errores. Y, en consecuencia, a sufrir dos veces.
Así que, puestos a meter la pata, que sea al menos en un berenjenal desconocido... Por curiosidad, más que nada...
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miércoles, diciembre 31, 2003
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1:34 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal


