Hace catorce años yo tenía la carrera recién terminada, el convencimiento de haber metido la pata hasta el fondo a la hora de elegir qué estudiar y unas ganas irracionales de trabajar en lo que fuera, con tal de que hubiese una cartilla de la seguridad social con mi nombre y un contrato de por medio. Supongo que fue la combinación de todo eso lo que me llevó a responder a ese anuncio. Vender discos no estaba en mis planes, pero ¿acaso había algún plan que resistiera la fuerza de la realidad? No recuerdo ya si fue M. la que me habló del trabajo o si fui yo la que le habló a ella, aunque casi me inclino por lo segundo, porque así era invariablemente: era yo quien siempre se enteraba de dónde había posibilidades de meterse a hacer prácticas, quien movía a M. y a M.J. a enviar el currículum a ver si había suerte, quién no se resignaba a terminar la carrera sin haber metido ya la cabeza en algún medio, para que, cuando la terminásemos ya estuviésemos en el mundillo, y pasar de becarias a redactoras fuese algo inevitable, automático. Y colorín colorado… evidentemente ese cuento acabó así, pero al menos lo intenté…
Recuerdo la expedición hasta el polígono industrial donde nos citaron, no para una entrevista, sino para hacer un examen. Un test interminable sobre grupos musicales y canciones, en el que te podías encontrar preguntas como quién era el bajista de Police, en qué banda sonora cantaba Bryan Adams eso de que todo lo que hace lo hace por ti, o cómo se llamaba el duo al que perteneció George Michael antes de cantar en solitario. No me salió mal, incluso me sorprendió lo puesta que andaba en música, pero no me cogieron para el trabajo. Bueno, miento: no me cogieron entonces, pero me llamaron al cabo de unos meses, cuando yo ya había encontrado otro empleo. En cambio M. sí que terminó trabajando allí. Y lo ha estado haciendo durante catorce años. No ha tenido más trabajo que ése. Una carrera de Periodismo sin usar y catorce años vendiendo discos en Madrid Rock.
Podría haber sido mi caso, pero no lo ha sido. Aunque si lo pienso, ¿podría haberlo sido? Soy un culo de mal asiento, me aburro enseguida de hacer las mismas cosas y, aunque infraempleada toda mi vida, tiendo a subir, a pesar de todo, porque sé más de lo que se me supone y mucho más de lo que creo.
No, no podría haber sido mi caso.
Nunca.
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sábado, febrero 26, 2005
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3:22 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal


