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viernes, diciembre 29, 2006
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10:40 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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miércoles, diciembre 27, 2006
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8:04 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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domingo, diciembre 24, 2006
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11:10 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Así que dejo la ventana con la persiana subida, pero con los visillos echados. Para que parezca que no me he ido y no entren ladrones…
Aunque si los cacos entraran se podrían llevar poco de lo que es auténticamente valioso para mí…
Porque esas cosas, las importantes, siempre van conmigo…
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viernes, diciembre 22, 2006
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11:43 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Como tampoco hace falta haber conocido algo o a alguien y haberlo perdido para echarlo de menos. Se puede añorar algo que jamás se ha conocido. Languidecer por algo que quizás jamás lleguemos a rozar. Y aún así saber que era para nosotros. Pero que no pudo ser. Y morirse por dentro esperando lo que nunca llegará.
Sólo es cuestión de pararse.
Mirar.
Y ver.
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jueves, diciembre 21, 2006
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10:34 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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miércoles, diciembre 20, 2006
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8:54 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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martes, diciembre 19, 2006
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9:58 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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lunes, diciembre 18, 2006
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11:09 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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domingo, diciembre 17, 2006
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12:36 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
El tiempo pasa, y esos ojos que un día te miraron desconcertados, curiosos e interrogantes, siguen ahí, buscando los tuyos, intentando volver a cruzarse con ellos, pero ahora les guía una curiosidad diferente. El interés de quien ya conoce lo suficiente como para saber que lo que aún ignora puede resultar mucho más apasionante que lo que ya ha visto. Buscando más. Sin descanso. Y encontrando.
Hasta que otro día, también uno más del calendario, esos ojos que se cruzaron con los tuyos aquel ya lejano día ya no preguntan. Y no porque lo sepan todo, sino por todo lo contrario: saben que jamás lo sabrán todo, pero aún así, ya no es necesario reclamar más respuestas...
Porque hay cosas que no hace falta preguntar, ni escuchar, porque tampoco es imprescindible saberlas.
Basta con sentirlas.
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sábado, diciembre 16, 2006
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3:41 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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jueves, diciembre 14, 2006
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9:03 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Sin embargo, cobarde no soy, y aunque no estoy hecha para librar batallas, creo que he nacido para batirme en duelo. Tengo ese amor propio que salta a la mínima, ese carácter aparentemente apaciguado, pero incendiario, que se revuelve cuando le tocan lo intocable. Me pierden cosas tan arcaicas y denostadas como la lealtad, el honor, la palabra dada o la vergüenza torera. Soy capaz de darlo todo sin pedir nada a cambio, y de exigir lo mismo, lo cual, lógicamente me lleva a menudo a callejones sin salida de los que salgo mal parada, porque, evidentemente, el mundo no funciona de esa manera…
Como le pasaba al capitán Alatriste, quizás yo no sea la más honesta de las mujeres, ni la más piadosa… Ni tampoco creo que sea la más segura de sí misma, ni la más atrevida, ni la más brillante, ni la que mejor esquive los golpes y sacudidas de la vida.
Pero, igual que el viejo soldado de los tercios de Flandes, soy una mujer valiente.
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miércoles, diciembre 13, 2006
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9:03 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Cuando pierdes el miedo, todo es posible. Absolutamente todo, lo mejor y lo peor. Lo mejor viene rodado una vez que te has deshecho del mayor freno para la felicidad, del lastre más pesado que tantas vidas llevan consigo como una cruz, desde la cuna hasta el ataúd; una vez que logras desatar el nudo y lo dejas en el camino te sientes capaz de afrontar casi todo. Y lo peor también termina rondándote más a menudo cuando te atreves a más cosas; cuando ya has experimentado la sensación de sentirte libre, de ser dueño de tus decisiones sin angustias, sin culpas, sin sombras, te vuelves incluso temerario, y a veces no mides bien tus fuerzas, y puedes llegar a estrellarte. Y puede que ya no te asustes como solías, pero los golpes siguen doliendo. Y las decepciones escuecen igual. O más, si cabe.
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martes, diciembre 12, 2006
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8:49 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Sé lo que soy. Y eso no lo hace más fácil. Sólo permite ver más claro. Conocerse bien a veces es una bendición, pero en demasiadas ocasiones es un arma contra uno mismo. Porque te permite ver más allá. Pero no te ayuda a comprender. Ni a evitar.
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lunes, diciembre 11, 2006
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10:44 PM
9
dejaron sus dedos sobre el cristal
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domingo, diciembre 10, 2006
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10:53 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Hubo un tiempo en el que hubiese dado cualquier cosa por que un hombre me tratara como una mujer objeto. Era yo muy joven, y también demasiado estudiosa y poco popular, por no decir bastante asocial, y no podía entender que alguien no quisiera tener la suerte de gozar de unas medidas de infarto, o de tener una cara preciosa y que, además, los hombres babearan a su paso. Pero la realidad no me ayudaba a lograr algo tan inalcanzable como ser devorada con deseo por los ojos masculinos y con envidia por los femeninos, aún a costa de ser tratada de tonta y de cabeza de chorlito. No tenía ni el físico ni el carácter para ello, así que mientras miraba mis granos rebeldes y veía con impotencia y desgarro cómo, a ese paso, su desaparición se cruzaría con la llegada de mis primeras arrugas, asumía como una fatalidad del destino que yo no estaba hecha para ser una mujer objeto sexual. Y me iba dando cuenta de una realidad que, en aquel entonces, me parecía una burla del destino: me estaba convirtiendo en una mujer objeto, sí… pero en algo tan raro como yo misma: cada día que pasaba estaba más cerca de ser la perfecta mujer objeto intelectual. Alguien a quien admirar por su cerebro, por su carácter o por sus sentimientos. O sea, nada palpable, ni besable, ni achuchable. Lo peor. O eso le parecía entonces a una adolescente solitaria, ávida de descubrir, y descubrirse.
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sábado, diciembre 09, 2006
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10:10 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Haiku (XI) (*)
Hielo que quema.
Inexplorado abismo.
Volcán dormido.
(*) Ese eres tú, F.
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viernes, diciembre 08, 2006
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11:32 AM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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jueves, diciembre 07, 2006
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10:04 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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miércoles, diciembre 06, 2006
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2:27 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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martes, diciembre 05, 2006
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11:11 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
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lunes, diciembre 04, 2006
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11:39 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Me encanta la madera de teca. Porque está viva. Y porque no sé qué aspecto tendrá dentro de unos años, y esa sorpresa espolea mi curiosidad. Igual que ignoro cómo estaré yo. Posiblemente a mi mesa y a mis sillas les pase lo mismo que a mí: que estaremos con peor aspecto, pero ¿qué le vamos a hacer si ni a ellas ni a mi nos va demasiado la tiranía de los cosméticos? A la vida hay que exponerse, aunque a veces lo fácil para preservar nuestra integridad sería ir por la sombra constantemente, quedarse a cubierto, recogernos ante la adversidad como los muebles de jardín llevados a toda prisa al garaje cuando empieza a llover. Pero ¿perderse el frescor de una tormenta de verano después de una tarde caniculosa? ¿Por no mojarse un poco? Quizás ni mis sillas ni yo estemos como recién salidas de fábrica dentro de un tiempo, pero habremos vivido, expuestas al frío y al calor, a lo bueno y a lo menos bueno. A las cagadas de pájaro, pero también a las caricias del revoloteo de una mariposa.
Con un color raro quizás, pero con el corazón sano, a salvo de la carcoma, lejos de la amargura de una vida vivida al ralentí…
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domingo, diciembre 03, 2006
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7:01 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Si además tienes un carácter amigo de esas cosillas, los libros viejos, las fechas señaladas, los detalles que no cuestan dinero pero sí esfuerzo imaginativo, mirarás con curiosidad muchas costumbres ajenas que no te importaría adoptar, es más, te encantaría, vaya, aunque no lo haces porque así, sin ton ni son, se hace raro. Como que no viene a cuento. Y es que para empezar a hacer algo que se convierta en una costumbre y que a su vez termine siendo una tradición hace falta algo tan simple como ver una continuidad, así que si te falta eso, la posibilidad de que alguien más allá de ti siga con ello, terminas por dejarlo estar, y sigues mirando con pelusilla y carita de pena a los que pueden contar que hace años y generaciones que hacen esto y lo otro. Y sigues viviendo lo único que tienes: una vida demasiado en presente, que también tiene su aquel, por lo de vivir el momento y todo eso, pero que te obliga a la dolorosa renuncia que supone prescindir del mohoso y polvoriento encanto de las cosas que perduran más allá del tiempo y de las personas.
Es lo que tiene ser el último eslabón de la cadena...
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sábado, diciembre 02, 2006
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2:36 PM
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dejaron sus dedos sobre el cristal
Me han decepcionado muchas veces. Y es por eso que cada vez pienso más que el problema está en mí, en que siempre espero demasiado de la gente porque siempre doy mucho. Debe ser que, inconscientemente, soy una firme practicante del “quid pro quo”, y de forma instintiva tiendo a dar y esperar una contrapartida que no siempre tiene por qué llegar. Nadie me ha pedido que sea generosa, luego ¿por qué iban a serlo conmigo? Que yo me porte bien con alguien, ¿implica que si ese alguien es un hijo de puta no vaya a serlo conmigo? Pues no. Es más, gozará mucho más pisoteándome después de sacar tajada de mí, y luego se reirá de mi con muchas más ganas. Sin embargo, a lo largo de mi vida, vistas las veces que he dado vueltas a este asunto desde que recuerdo, he ido bajando el listón, esperando cada vez menos, hasta que ahora mismo espero muy poco, casi nada, pero aún sigue siendo demasiado. No puedo evitarlo. Siempre tiendo a creer que la gente es más buena y generosa de lo que la mayoría cree y mucho mejor aún de lo que yo merezco que sean conmigo. Postura ingenua, lo reconozco, pero que no puedo evitar, porque si el refrán dice “Piensa mal y acertarás”, yo suelo darlo la vuelta y creer firmemente que si pienso bien seré mucho más justa que si, de entrada, voy desconfiando y viéndolo todo negro. Pero la experiencia canta, y me da una bofetada de vez en cuando, y se ríe de mis tropiezos reiterados, porque es que ni esperando lo mínimo consigo no terminar hundida. No aprendo, ni a hostias lo consigo. Siempre es igual, pero siempre es peor…
Y el caso es que no creo que yo sea tan exigente, aunque quizás la máxima de querer para los demás lo que uno querría para sí mismo sea demasiado utópica y pánfila, y a lo mejor ya es el momento de replantearme seriamente lo que, desde hace mucho tiempo, ha venido siendo la brújula de mi vida: pensar en los demás y, luego, si hay tiempo, pensar en mí misma.
Quizás sea más sabio y práctico para andar cómodamente por este mundo vivir esperando mucho menos de los demás, sencillamente porque no lo merecen. Quizás, después de todo, yo tampoco merezca tanto como creo…
Sí. Me han decepcionado muchas veces.
Y siempre es peor.
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viernes, diciembre 01, 2006
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8:59 PM
7
dejaron sus dedos sobre el cristal


